PITONISA
Una mañana de noviembre cuando el sol comenzaba a asomar en el horizonte una pitonisa vio por primera vez la luz del mundo, el médico le dijo a su madre, ella va a ser muy especial, nació con los ojos abiertos observando todo con curiosidad.
Le pusieron un traje celeste y unos aros de perlas pequeñas como ella, casi no tenía cabello y su piel blanca deslumbraba desde la camita de neonatología.
Su padre médico también y brujo -según los chilotes- dijo que ella volaría con su imaginación, que sería una artista de las palabras y por eso le puso el nombre de Gabriela.